Andrea Lobos
Retazos, ensayos, artes que me gustan...
martes, 15 de mayo de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
Un 24 de marzo
El 24 de marzo de 1976, mi hermano y yo cumplíamos 5 años. La fecha que cinco años atrás sólo tenía importancia para mis padres y mi familia, porque habían nacido los mellizos, cinco años después se habría de convertir en una triste y oscura fecha histórica.
Ese día del `76 recuerdo que vi mi tía Noemí llegó a la mañana y dijo: Cayó Isabelita. Eso dijo. Supongo que en ese momento me preocupé porque seguí recordando el tono y esa palabras de mi tía.
El 24 de marzo de 1976 ibamos a festejar nuestro cumpleaños en la casa de mis abuelos paternos, en Barrio El Sol, cerca de Los Polvorines. Era un día lluvioso y gris.
Del viaje en colectivo o en tren no tengo recuerdos. Solo tengo la imagen de los soldados verdes que estaban parados en las esquinas. Los veía altísimos y sus fúsiles daban miedo. Con el paso de los años me llamaba la atención cómo podía recordar con tanta nitidez el comienzo de la dictadura y no podía hacer lo mismo con el festejo de ese cumpleaños.
En mi casa siempre se discutió sobre política e historia. Yo no puedo decir que no sabía nada, sí sabía, siempre lo supimos.
Mi padre era un hombre al que le preocupaba la situación del país. Estuvo preso y tal vez por eso, siempre fuimos concientes de la situación. Cuando todos festejaban el mundial, él lo criticaba, no nos dejó salir a festejar. No mirabamos los desfiles militares. Compraba la Revista Humor. A su modo, como tantos, ejercía su resistencia.
Una tarde de enero de 1980 le pregunté a mi madre dónde estaban los desaparecidos. Recuerdo que le dije que para mí había campos de concentración. No sé cómo llegué a esa hipótesis, pero supongo que no hacía más que expresar las dudas y la incertidumbre de mi entorno.
Desde ese 24 de marzo de 1976 comprender la dictadura se convirtió en una de mis obsesiones. En 1991, mientras hacía un trabajo para la materia Sociedad y Estado, llegué a Operación Masacre de Rodolfo Walsh, en esa edición estaba la Carta Abierta a la Junta. Estaba convomovida. No conocía a Walsh, no sabía que alguien había analizado con semejante lùcidez las acciones de la dictadura militar.
Hay muchos testimonios y mucha literatura que podríamos tomar para dar cuenta de ese período de terror. Pero la Carta Abierta de Walsh me sigue pareciendo uno de los testimonios más estremecedores y lúcidos que se hayan escrito.
Acá va
CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH
A LA JUNTA MILITAR
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.9
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.
2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".
3 "Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.
4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".
5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.
6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.
7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.
8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión" el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".
9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.
10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón" del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.
11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.
12 Diario "Clarín".
13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.
14 Prensa Libre, 16-12-76.
Ese día del `76 recuerdo que vi mi tía Noemí llegó a la mañana y dijo: Cayó Isabelita. Eso dijo. Supongo que en ese momento me preocupé porque seguí recordando el tono y esa palabras de mi tía.
El 24 de marzo de 1976 ibamos a festejar nuestro cumpleaños en la casa de mis abuelos paternos, en Barrio El Sol, cerca de Los Polvorines. Era un día lluvioso y gris.
Del viaje en colectivo o en tren no tengo recuerdos. Solo tengo la imagen de los soldados verdes que estaban parados en las esquinas. Los veía altísimos y sus fúsiles daban miedo. Con el paso de los años me llamaba la atención cómo podía recordar con tanta nitidez el comienzo de la dictadura y no podía hacer lo mismo con el festejo de ese cumpleaños.
En mi casa siempre se discutió sobre política e historia. Yo no puedo decir que no sabía nada, sí sabía, siempre lo supimos.
Mi padre era un hombre al que le preocupaba la situación del país. Estuvo preso y tal vez por eso, siempre fuimos concientes de la situación. Cuando todos festejaban el mundial, él lo criticaba, no nos dejó salir a festejar. No mirabamos los desfiles militares. Compraba la Revista Humor. A su modo, como tantos, ejercía su resistencia.
Una tarde de enero de 1980 le pregunté a mi madre dónde estaban los desaparecidos. Recuerdo que le dije que para mí había campos de concentración. No sé cómo llegué a esa hipótesis, pero supongo que no hacía más que expresar las dudas y la incertidumbre de mi entorno.
Desde ese 24 de marzo de 1976 comprender la dictadura se convirtió en una de mis obsesiones. En 1991, mientras hacía un trabajo para la materia Sociedad y Estado, llegué a Operación Masacre de Rodolfo Walsh, en esa edición estaba la Carta Abierta a la Junta. Estaba convomovida. No conocía a Walsh, no sabía que alguien había analizado con semejante lùcidez las acciones de la dictadura militar.
Hay muchos testimonios y mucha literatura que podríamos tomar para dar cuenta de ese período de terror. Pero la Carta Abierta de Walsh me sigue pareciendo uno de los testimonios más estremecedores y lúcidos que se hayan escrito.
Acá va
CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH
A LA JUNTA MILITAR
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.9
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.
2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".
3 "Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.
4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".
5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.
6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.
7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.
8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión" el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".
9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.
10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón" del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.
11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.
12 Diario "Clarín".
13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.
14 Prensa Libre, 16-12-76.
viernes, 23 de marzo de 2012
En mi viaje a Barcelona me encontré con dos novelas gráficas: Ciudad de Cristal de Paul Auster y El proceso de Kafka. En esta entrega me voy a dedicar a Ciudad de Cristal, la novela que compone La trilogía de Nueva York de Auster.
Sé que no está bueno escribir sobre obras que no pueden conseguirse en nuestras librerías, pero tengo dos motivos para escribir sobre estas novelas: el deseo de hacer conocer su existencia y la necesidad de transmitir las virtudes de este género. Dicho esto pasemos a Ciudad de Cristal.
En la portada puede leerse que la adptación fue realizada por Paul Karasik y David Mazzucchelli, dos reconocidos historietistas norteamericanos. En verdad me gusta más el concepto de transposición para hablar de esta obra, como señala Sergio Wolf la transposición "(...) designa la idea de traslado pero también la de transplante, de poner algo en otro sitio, de extirpar ciertos modelos, pero pensando en otro registro o sistema”.
La transposición implica trabajar desmontando la obra para volver a construirla con los códigos de otro lenguaje, en este caso el lenguaje visual.
Vale aclarar que Paul Auster pidió que se respetará cada frase de la novela, el trabajo fue complejo para los dibujantes, tenían que elaborar imagenes sin desarmar las frases. Todo un desafío.
Lo lograron con mastría, en cada una de las viñetas capturan el espirítu de la novela. Los autores rescatan la oscuridad y la densidad de cada palabra, de cada frase de la versión escrita logrando imágenes que se meten en el sentido y la polisemia de cada una de las páginas escritas por Auster, logrando generar una nueva novela.
Las imágenes en blanco y negro transmiten el vacío y la desesperación de los personajes, recrean la geografía de la ciudad de Nueva York, una se siente dentro de esos dibujos.
El punto de vista del narrador, los diálogos entre personajes, los pensamientos interiores, las descipciones de lugares son resueltos visualmente de forma admirable. No se trata entonces de una mera traducción, es un transplante (a pesar de las condiciones impuestas) a otro registro, que genera una nueva novela.
Para quienes no leyeron o no se acuerdan de la trama: Es la historia de Quinn, un escritor de novelas policiales que perdió a su mujer y a su hijo, viven sumergido en la soledad y en el dolor de esas pérdidas. Hasta que una noche recibe una llamado telefónico preguntando por un detective privado llamado Paul Auster. Quinn contesta que no es él. Los llamados se repiten hasta que una noche decide decir que es él. y ahí empieza la historia.
En el prólogo escrito por Art Spiegelman (creador de la novela gráfica Maus, relato de un sobreviviente, que ganó el premio Pulitzer en 1992) cuenta cómo llegó a la idea, cómo se logró llevar adelante el proyecto: “ (…) a principios de la década de 1990 me quejé a uno de mis editores de que, puesto que mi obra parecía destinada a la fatalidad a permanecer en el gueto de la sección de novela gráfica, tal vez podría mejorarse su vecindario encargando a algunos novelistas serios que proporcionaran guiones para destacados artistas gráficos. Fue asi como conseguí permiso para tentar a varios conocidos novelistas, entre los que hallaban Willian Kennedy, John Updike y Paul Auster”.
Paul Auster aceptó el desafío y como en sus novelas algo del azar estuvo presente en la selección de los historietistas. En 1987 Paul Karasik enseñaba arte en una escuela de Brooklyn y tenía como alumno al hijo de Auster. Al enterarse se puso a leer algunas novelas del padre de su alumno. Fue por ese entonces que por puro entrenimiento realizó bocetos de algunas de las páginas de la novela.
Cuando Spiegelman lo convoca seis años después Karasik le muestra sus primeros bocetos.
En lo personal solo tenía la experiencia de leer El Eternauta ahora con Ciudad de Cristal descubrí un modo de leer. Me sentí como cuando era chica y leía las novelas de Julio Verne, o de Alcott, leía con la emoción que me daba descubrir un mundo nuevo.
Eso me paso con esta novela gráfica y con la otra El proceso de Kafka que irá comentada en otra entrega.
Sé que no está bueno escribir sobre obras que no pueden conseguirse en nuestras librerías, pero tengo dos motivos para escribir sobre estas novelas: el deseo de hacer conocer su existencia y la necesidad de transmitir las virtudes de este género. Dicho esto pasemos a Ciudad de Cristal.
En la portada puede leerse que la adptación fue realizada por Paul Karasik y David Mazzucchelli, dos reconocidos historietistas norteamericanos. En verdad me gusta más el concepto de transposición para hablar de esta obra, como señala Sergio Wolf la transposición "(...) designa la idea de traslado pero también la de transplante, de poner algo en otro sitio, de extirpar ciertos modelos, pero pensando en otro registro o sistema”.
La transposición implica trabajar desmontando la obra para volver a construirla con los códigos de otro lenguaje, en este caso el lenguaje visual.
Vale aclarar que Paul Auster pidió que se respetará cada frase de la novela, el trabajo fue complejo para los dibujantes, tenían que elaborar imagenes sin desarmar las frases. Todo un desafío.
Lo lograron con mastría, en cada una de las viñetas capturan el espirítu de la novela. Los autores rescatan la oscuridad y la densidad de cada palabra, de cada frase de la versión escrita logrando imágenes que se meten en el sentido y la polisemia de cada una de las páginas escritas por Auster, logrando generar una nueva novela.
Las imágenes en blanco y negro transmiten el vacío y la desesperación de los personajes, recrean la geografía de la ciudad de Nueva York, una se siente dentro de esos dibujos.
El punto de vista del narrador, los diálogos entre personajes, los pensamientos interiores, las descipciones de lugares son resueltos visualmente de forma admirable. No se trata entonces de una mera traducción, es un transplante (a pesar de las condiciones impuestas) a otro registro, que genera una nueva novela.
Para quienes no leyeron o no se acuerdan de la trama: Es la historia de Quinn, un escritor de novelas policiales que perdió a su mujer y a su hijo, viven sumergido en la soledad y en el dolor de esas pérdidas. Hasta que una noche recibe una llamado telefónico preguntando por un detective privado llamado Paul Auster. Quinn contesta que no es él. Los llamados se repiten hasta que una noche decide decir que es él. y ahí empieza la historia.
En el prólogo escrito por Art Spiegelman (creador de la novela gráfica Maus, relato de un sobreviviente, que ganó el premio Pulitzer en 1992) cuenta cómo llegó a la idea, cómo se logró llevar adelante el proyecto: “ (…) a principios de la década de 1990 me quejé a uno de mis editores de que, puesto que mi obra parecía destinada a la fatalidad a permanecer en el gueto de la sección de novela gráfica, tal vez podría mejorarse su vecindario encargando a algunos novelistas serios que proporcionaran guiones para destacados artistas gráficos. Fue asi como conseguí permiso para tentar a varios conocidos novelistas, entre los que hallaban Willian Kennedy, John Updike y Paul Auster”.
Paul Auster aceptó el desafío y como en sus novelas algo del azar estuvo presente en la selección de los historietistas. En 1987 Paul Karasik enseñaba arte en una escuela de Brooklyn y tenía como alumno al hijo de Auster. Al enterarse se puso a leer algunas novelas del padre de su alumno. Fue por ese entonces que por puro entrenimiento realizó bocetos de algunas de las páginas de la novela.
Cuando Spiegelman lo convoca seis años después Karasik le muestra sus primeros bocetos.
En lo personal solo tenía la experiencia de leer El Eternauta ahora con Ciudad de Cristal descubrí un modo de leer. Me sentí como cuando era chica y leía las novelas de Julio Verne, o de Alcott, leía con la emoción que me daba descubrir un mundo nuevo.
Eso me paso con esta novela gráfica y con la otra El proceso de Kafka que irá comentada en otra entrega.
jueves, 9 de febrero de 2012
Nunca ha de morir
Cuando tengas treinta años te va a gustar, me decía mi padre, que ya no está. Tuve un padre joven, un muchacho que en los `70 escuchaba rock progresivo. En casa sonaba esa música, y yo la escuchaba sin entender demasiado, a veces sintiendo rechazo por tanta distorsión. Esa es la prehistoria de mi gusto por el rock.
En 1984 entré a la secundaria, el rock argentino recibía raros peinados nuevos. Yo comenzaba mi adolescencia y la banda de sonido de esa época fue sin duda el rock. Mis compañeras casi todas escuchaban rock de acá, y a algunas las dejaban ir a los recitales, a los que yo no podía ir.
Nuevos sonidos, nuevas poéticas, comenzaban a sentirse. Yo me enamoré de Soda Stereo, todavía recuerdo la promo en la radio del primer disco. También recuerdo que no tenía buena prensa escuchar esa banda pasatista, blandita, demasiado pop. Pero a mi me gustaba y el tiempo me dió la razón.
Pero más allá de mi gusto por las nuevas bandas, Spinetta siempre estaba presente con sus músicas, sus poéticas. Confieso que no le daba tanta bolilla. Sabía que era el padre de todo lo que uno vivía y escuchaba. Pero estaba segura que siempre iba a estar,que iba a ver tiempo para escucharlo, entonces mejor dedicarse a las nuevas músicas.
Hasta que me paso algo. En 1993 Cerati sacó Amor Amarillo. Un disco genial. El día que compré el cassette iba a visitar a unos amigos que estaban grabando su primer demo en La escuelita. Mientras esperaba en el estudio, escuchaba el casette en el walkman. El disco venía bien, me gustaba las canciones, no puedo describir lo que sentí. Hasta que llegó Bajan. Y me conmocioné. Intuí, no sé como, que la canción no era de Cerati, era otra poética, diferente. Entonces busqué la caja del casette, saqué la tapa, y encontré la data de la canción: era de Spinetta.
El cantante de la banda que grababa era mayor que yo y había curtido la escena de los ´70. Entonces le pregunté si conocía la canción, y me dijo que sí, que estaba en un disco que se llamaba Artaud y me contó las historia de ese disco, de la grabación. Busque durante mucho tiempo el CD hasta que lo encontré. Entonces me acerqué al Flaco, y ya no me separé.
No tengo muchos discos, a mi me gustaba escucharlo en vivo. Si me apuran elijo a Pescado, Almedra y Los Socios del Desierto. El Flaco era un maestro. El Flaco te retaba en los recitales. El Flaco era un padre que enseñaba el camino.
El 4 de diciembre del 2009 desplegò su arte en una noche hermosa en el estadio de Velez. Una fiesta inolvidable. Fuimos con mi amiga Andrea. El Flaco empezò su recorrido musical. Miré el reloj, hacía dos horas que estaba tocando, y nada indicaba que se acercaba el final. Entonces pensé, no lo va a hacer. Y lo hizó, tocó cinco horas y media. Me di cuenta que vivía un momento histórico y tenía que recordarlo para poder contarlo. Contar que estuve, estuvimos, esa noche en Velez disfrutando a ese Ser enorme que se llama Luis Alberto Spinetta.
Yo ya había pasado los treinta, y recordé las palabras de mi padre: Cuando tengas treinta te va a gustar. Con frecuencia con mi hermano conversabamos sobre el Flaco, intercambiabamos impresiones. Y alguna vez le dije, cada vez me gusta más. Hoy la tristeza pero mañana es mejor.
En 1984 entré a la secundaria, el rock argentino recibía raros peinados nuevos. Yo comenzaba mi adolescencia y la banda de sonido de esa época fue sin duda el rock. Mis compañeras casi todas escuchaban rock de acá, y a algunas las dejaban ir a los recitales, a los que yo no podía ir.
Nuevos sonidos, nuevas poéticas, comenzaban a sentirse. Yo me enamoré de Soda Stereo, todavía recuerdo la promo en la radio del primer disco. También recuerdo que no tenía buena prensa escuchar esa banda pasatista, blandita, demasiado pop. Pero a mi me gustaba y el tiempo me dió la razón.
Pero más allá de mi gusto por las nuevas bandas, Spinetta siempre estaba presente con sus músicas, sus poéticas. Confieso que no le daba tanta bolilla. Sabía que era el padre de todo lo que uno vivía y escuchaba. Pero estaba segura que siempre iba a estar,que iba a ver tiempo para escucharlo, entonces mejor dedicarse a las nuevas músicas.
Hasta que me paso algo. En 1993 Cerati sacó Amor Amarillo. Un disco genial. El día que compré el cassette iba a visitar a unos amigos que estaban grabando su primer demo en La escuelita. Mientras esperaba en el estudio, escuchaba el casette en el walkman. El disco venía bien, me gustaba las canciones, no puedo describir lo que sentí. Hasta que llegó Bajan. Y me conmocioné. Intuí, no sé como, que la canción no era de Cerati, era otra poética, diferente. Entonces busqué la caja del casette, saqué la tapa, y encontré la data de la canción: era de Spinetta.
El cantante de la banda que grababa era mayor que yo y había curtido la escena de los ´70. Entonces le pregunté si conocía la canción, y me dijo que sí, que estaba en un disco que se llamaba Artaud y me contó las historia de ese disco, de la grabación. Busque durante mucho tiempo el CD hasta que lo encontré. Entonces me acerqué al Flaco, y ya no me separé.
No tengo muchos discos, a mi me gustaba escucharlo en vivo. Si me apuran elijo a Pescado, Almedra y Los Socios del Desierto. El Flaco era un maestro. El Flaco te retaba en los recitales. El Flaco era un padre que enseñaba el camino.
El 4 de diciembre del 2009 desplegò su arte en una noche hermosa en el estadio de Velez. Una fiesta inolvidable. Fuimos con mi amiga Andrea. El Flaco empezò su recorrido musical. Miré el reloj, hacía dos horas que estaba tocando, y nada indicaba que se acercaba el final. Entonces pensé, no lo va a hacer. Y lo hizó, tocó cinco horas y media. Me di cuenta que vivía un momento histórico y tenía que recordarlo para poder contarlo. Contar que estuve, estuvimos, esa noche en Velez disfrutando a ese Ser enorme que se llama Luis Alberto Spinetta.
Yo ya había pasado los treinta, y recordé las palabras de mi padre: Cuando tengas treinta te va a gustar. Con frecuencia con mi hermano conversabamos sobre el Flaco, intercambiabamos impresiones. Y alguna vez le dije, cada vez me gusta más. Hoy la tristeza pero mañana es mejor.
viernes, 14 de octubre de 2011
Crónicas de Soldati
Hoy di clases en Soldati. Me levanté temprano. Dormí cinco horas nada más. El viaje en colectivo y en premetro me agota. Palermo, villa crespo, almagro, caballito, flores, bajo flores, soldati. Los colores del paisaje se opacan.
Me pregunto cómo puedo hacer para contar una historia realista. Llego a la escuela y soy testigo de una reunión entre la directora, niños y padres de niños. Tres o cuatro pibes, no recuerdo, amenazaron a otro chico. El padre del chico amenazado está desesperado. Tiene miedo que a su hijo le pase algo. No puede ir a buscarlo a la salida, consiguió un trabajo en la construcción. Antes trabajaba en la costura. En la construcción gana más. El hombre es boliviano, y su mujer lo dejó por otro tipo.
Solo no puede, dice. Yo ya pedí un lugar donde internarlo. Eso dice el hombre delante de su hijo. yo solo escucho, pudiendo mirar no lo hago. Estoy cerca. Pero algo del pudor hace que no mire. Siento que ese hombre está avergonzado, que se quiebra delante de la directora. Y no puedo mirarlo, sólo lo escucho, escucho la desesperación. Y siento, y me pregunto qué pretendo en esa escuela. Qué pretendo escribir. Cómo puedo dar cuenta de la realidad. Si las palabras no alcanzan. Mi cuento realista es nada al lado del relato de ese hombre. Incluso ni narración es nada.
Me pregunto cómo puedo hacer para contar una historia realista. Llego a la escuela y soy testigo de una reunión entre la directora, niños y padres de niños. Tres o cuatro pibes, no recuerdo, amenazaron a otro chico. El padre del chico amenazado está desesperado. Tiene miedo que a su hijo le pase algo. No puede ir a buscarlo a la salida, consiguió un trabajo en la construcción. Antes trabajaba en la costura. En la construcción gana más. El hombre es boliviano, y su mujer lo dejó por otro tipo.
Solo no puede, dice. Yo ya pedí un lugar donde internarlo. Eso dice el hombre delante de su hijo. yo solo escucho, pudiendo mirar no lo hago. Estoy cerca. Pero algo del pudor hace que no mire. Siento que ese hombre está avergonzado, que se quiebra delante de la directora. Y no puedo mirarlo, sólo lo escucho, escucho la desesperación. Y siento, y me pregunto qué pretendo en esa escuela. Qué pretendo escribir. Cómo puedo dar cuenta de la realidad. Si las palabras no alcanzan. Mi cuento realista es nada al lado del relato de ese hombre. Incluso ni narración es nada.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Lunes, 22 de julio de 1985 (extraído de La Insignia)
Lunes, 22 de julio de 1985*
Jorge Luis Borges
He asistido, por primera y última vez, a un juicio oral. Un juicio oral a un hombre que había sufrido unos cuatro años de prisión, de azotes, de vejámenes y de cotidiana tortura. Yo esperaba oír quejas, denuestos y la indignación de la carne humana interminablemente sometida a ese milagro atroz que es el dolor físico. Ocurrió algo distinto. Ocurrió algo peor. El réprobo había entrado enteramente en la rutina de su infierno. Hablaba con simplicidad, casi con indiferencia, de la picana eléctrica, de la represión, de la logística, de los turnos, del calabozo, de las esposas y de los grillos. También de la capucha. No había odio en su voz. Bajo el suplicio, había delatado a sus camaradas; éstos lo acompañarían después y le dirían que no se hiciera mala sangre, porque al cabo de unas "sesiones" cualquier hombre declara cualquier cosa. Ante el fiscal y ante nosotros, enumeraba con valentía y con precisión los castigos corporales que fueron su pan nuestro de cada día. Doscientas personas lo oíamos, pero sentí que estaba en la cárcel. Lo más terrible de una cárcel es que quienes entraron en ella no pueden salir nunca. De éste o del otro lado de los barrotes siguen estando presos. El encarcelado y el carcelero acaban por ser uno. Stevenson creía que la crueldad es el pecado capital; ejercerlo o sufrirlo es alcanzar una suerte de horrible insensibilidad o inocencia. Los réprobos se confunden con sus demonios, el mártir con el que ha encendido la pira. La cárcel es, de hecho, infinita.
De las muchas cosas que oí esa tarde y que espero olvidar, referiré la que más me marcó, para librarme de ella. Ocurrió un 24 de diciembre. Llevaron a todos los presos a una sala donde no habían estado nunca. No sin algún asombro vieron una larga mesa tendida. Vieron manteles, platos de porcelana, cubiertos y botellas de vino. Después llegaron los manjares (repito las palabras del huésped). Era la cena de Nochebuena. Habían sido torturados y no ignoraban que los torturarían al día siguiente. Apareció el Señor de ese Infierno y les deseó Feliz Navidad. No era una burla, no era una manifestación de cinismo, no era un remordimiento. Era, como ya dije, una suerte de inocencia del mal.
¿Qué pensar de todo esto? Yo, personalmente, descreo del libre albedrío. Descreo de castigos y de premios. Descreo del infierno y del cielo. Almafuerte escribió:
Somos los anunciados, los previstos
si hay un Dios, si hay un punto omnisapiente;
¡y antes de ser, ya son, en esa mente,
los Judas, los Pilatos y los Cristos!
Sin embargo, no juzgar y no condenar el crimen sería fomentar la impunidad y convertirse, de algún modo, en su cómplice.
Es de curiosa observación que los militares, que abolieron el Código Civil y prefirieron el secuestro, la tortura y la ejecución clandestina al ejercicio público de la ley, quieran acogerse ahora a los beneficios de esa antigualla y busquen buenos defensores. No menos admirable es que haya abogados que, desinteresadamente sin duda, se dediquen a resguardar de todo peligro a sus negadores de ayer.
***
(1) Nota de Rolando Lazarte para La Insignia: Originalmente publicado en Clarín, 31 de julio de 1985. Aquí se transcribe la versión publicada con el título El asombro de Borges en el sitio Testimonios del Juicio a las Juntas y, hasta donde sabemos, está disponible entre las páginas 314-316 del libro de Jorge Luis Borges editado por Emecé-Planeta, Textos recobrados III. Se agradece la colaboración de Martín Hadis y del Centro Cultual Borges en la obtención de estas informaciones. Las juntas militares (1976-1983) fueron responsables por la desaparición de más de 30.000 personas en Argentina. Fueron juzgadas por tribunales civiles, con acusación y derecho a defensa. Condenados, fueron amnistiados por las leyes de "Obediencia debida" y "punto final", que arrancaron al Congreso después de crueles agresiones a la población civil. Aquí se transcribe lo dicho en el sitio Testimonios, arriba citado: "El testimonio más largo del juicio duró 5 horas 40 minutos. Fue el 22 de julio y estuvo a cargo de Víctor Melchor Basterra. Pasó cuatro años secuestrado en la ESMA, entre 1979 y el final del régimen militar, aunque siguió siendo vigilado y controlado hasta agosto de 1984, ya en pleno período democrático. Había sido obrero gráfico y militante del Peronismo de Base. Tras su secuestro fue torturado, dijo, durante unas 20 horas. Sufrió dos paros cardíacos. Luego, aceptó ir con sus captores a citas para señalar a otros cuatro militantes que también fueron secuestrados. Dos de ellos siguen desaparecidos. Las defensas intentaron demostrar en todo momento que Basterra se había convertido en un agente voluntario de la ESMA. Basterra, en la ESMA, era uno de los encargados de falsificar documentación (pasaportes, cédulas, permisos de armas) para oficiales y gente allegada a la Armada. Poco a poco fue robando material (incluyendo fotografías tomadas en la ESMA) que presentó como pruebas ante el tribunal. Ese día en la sala estuvo el escritor Jorge Luis Borges. Llegó silenciosamente, con su bastón, un acompañante, y su eterno gesto de asombro. Escuchó. Luego decidió escribir una crónica para la agencia española EFE. Se llamó Lunes, 22 de julio de 1985".
Jorge Luis Borges
He asistido, por primera y última vez, a un juicio oral. Un juicio oral a un hombre que había sufrido unos cuatro años de prisión, de azotes, de vejámenes y de cotidiana tortura. Yo esperaba oír quejas, denuestos y la indignación de la carne humana interminablemente sometida a ese milagro atroz que es el dolor físico. Ocurrió algo distinto. Ocurrió algo peor. El réprobo había entrado enteramente en la rutina de su infierno. Hablaba con simplicidad, casi con indiferencia, de la picana eléctrica, de la represión, de la logística, de los turnos, del calabozo, de las esposas y de los grillos. También de la capucha. No había odio en su voz. Bajo el suplicio, había delatado a sus camaradas; éstos lo acompañarían después y le dirían que no se hiciera mala sangre, porque al cabo de unas "sesiones" cualquier hombre declara cualquier cosa. Ante el fiscal y ante nosotros, enumeraba con valentía y con precisión los castigos corporales que fueron su pan nuestro de cada día. Doscientas personas lo oíamos, pero sentí que estaba en la cárcel. Lo más terrible de una cárcel es que quienes entraron en ella no pueden salir nunca. De éste o del otro lado de los barrotes siguen estando presos. El encarcelado y el carcelero acaban por ser uno. Stevenson creía que la crueldad es el pecado capital; ejercerlo o sufrirlo es alcanzar una suerte de horrible insensibilidad o inocencia. Los réprobos se confunden con sus demonios, el mártir con el que ha encendido la pira. La cárcel es, de hecho, infinita.
De las muchas cosas que oí esa tarde y que espero olvidar, referiré la que más me marcó, para librarme de ella. Ocurrió un 24 de diciembre. Llevaron a todos los presos a una sala donde no habían estado nunca. No sin algún asombro vieron una larga mesa tendida. Vieron manteles, platos de porcelana, cubiertos y botellas de vino. Después llegaron los manjares (repito las palabras del huésped). Era la cena de Nochebuena. Habían sido torturados y no ignoraban que los torturarían al día siguiente. Apareció el Señor de ese Infierno y les deseó Feliz Navidad. No era una burla, no era una manifestación de cinismo, no era un remordimiento. Era, como ya dije, una suerte de inocencia del mal.
¿Qué pensar de todo esto? Yo, personalmente, descreo del libre albedrío. Descreo de castigos y de premios. Descreo del infierno y del cielo. Almafuerte escribió:
Somos los anunciados, los previstos
si hay un Dios, si hay un punto omnisapiente;
¡y antes de ser, ya son, en esa mente,
los Judas, los Pilatos y los Cristos!
Sin embargo, no juzgar y no condenar el crimen sería fomentar la impunidad y convertirse, de algún modo, en su cómplice.
Es de curiosa observación que los militares, que abolieron el Código Civil y prefirieron el secuestro, la tortura y la ejecución clandestina al ejercicio público de la ley, quieran acogerse ahora a los beneficios de esa antigualla y busquen buenos defensores. No menos admirable es que haya abogados que, desinteresadamente sin duda, se dediquen a resguardar de todo peligro a sus negadores de ayer.
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(1) Nota de Rolando Lazarte para La Insignia: Originalmente publicado en Clarín, 31 de julio de 1985. Aquí se transcribe la versión publicada con el título El asombro de Borges en el sitio Testimonios del Juicio a las Juntas y, hasta donde sabemos, está disponible entre las páginas 314-316 del libro de Jorge Luis Borges editado por Emecé-Planeta, Textos recobrados III. Se agradece la colaboración de Martín Hadis y del Centro Cultual Borges en la obtención de estas informaciones. Las juntas militares (1976-1983) fueron responsables por la desaparición de más de 30.000 personas en Argentina. Fueron juzgadas por tribunales civiles, con acusación y derecho a defensa. Condenados, fueron amnistiados por las leyes de "Obediencia debida" y "punto final", que arrancaron al Congreso después de crueles agresiones a la población civil. Aquí se transcribe lo dicho en el sitio Testimonios, arriba citado: "El testimonio más largo del juicio duró 5 horas 40 minutos. Fue el 22 de julio y estuvo a cargo de Víctor Melchor Basterra. Pasó cuatro años secuestrado en la ESMA, entre 1979 y el final del régimen militar, aunque siguió siendo vigilado y controlado hasta agosto de 1984, ya en pleno período democrático. Había sido obrero gráfico y militante del Peronismo de Base. Tras su secuestro fue torturado, dijo, durante unas 20 horas. Sufrió dos paros cardíacos. Luego, aceptó ir con sus captores a citas para señalar a otros cuatro militantes que también fueron secuestrados. Dos de ellos siguen desaparecidos. Las defensas intentaron demostrar en todo momento que Basterra se había convertido en un agente voluntario de la ESMA. Basterra, en la ESMA, era uno de los encargados de falsificar documentación (pasaportes, cédulas, permisos de armas) para oficiales y gente allegada a la Armada. Poco a poco fue robando material (incluyendo fotografías tomadas en la ESMA) que presentó como pruebas ante el tribunal. Ese día en la sala estuvo el escritor Jorge Luis Borges. Llegó silenciosamente, con su bastón, un acompañante, y su eterno gesto de asombro. Escuchó. Luego decidió escribir una crónica para la agencia española EFE. Se llamó Lunes, 22 de julio de 1985".
lunes, 16 de agosto de 2010
El lugar de las historias

El segundo libro de Maria Wernicke acaba de ver la luz: Un señor en su lugar (Edelvives) A cuatro años de la edición de su primer libro, Uno y Otro (Calibroscopio) María vuelve a contarnos una historia, donde imágenes y palabras se conjugan para construir un mundo tan real como maravilloso.
Un señor en su lugar es la historia de un hombre que sueña. El sueño puede ser realidad, y la realidad puede ser un sueño. Los límites no se diluyen, mucho mejor: se intercambian, y entonces “no todo está donde tiene que estar”.
Como en Uno y Otro, María vuelve a transitar esa zona de lo indeterminado. Es decir los sentidos no son fijos, los sentidos dependen de nuestras miradas, de nuestras vivencias, de nuestras subjetividades. Y entonces uno flota entre palabras y dibujos que nos lleva hacia las puertas de nuestra propia creación. Porque eso es lo que pasa con las historias de María: nos estimula a crear nuestras historias.
¿Es literatura infantil? Sí. ¿Es literatura para los adultos que disfrutamos de la literatura sin distinción de género? También.
Poesía dibujada. Imágenes que se leen. Palabras que se miran. Abrir Un señor en su lugar es como abrir la puerta para ir a jugar.
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