La luz del sol envuelve mi espera. El río me detiene. Me veo. Me miro. Converso con él en otra lengua. Una lengua hecha de murmullos de hojas y gritos de pájaros. El río no entrega silencio, entrega otro tiempo. Se lleva, pero también trae. El río me dice que a veces hay luces, y a veces hay sombras. Que la sombra no es oscuridad sino calma. Que para volver es necesario irse.